Seguimos julio a puro folklore. En esta oportunidad, les acerco una receta típica del noroeste argentino, el locro. Como se imaginarán, no la hice yo (y ahora que se cómo se prepara, mucho menos voy a hacerla!). La cocinera invitada es Susana, de quien también tenemos otras dos recetas, la del puchero
y la de la salsa
criolla. Mientras Susana preparaba el locro, yo iba tomando nota de los
ingredientes, el procedimiento y también, cómo no, de algunos datos curiosos
acontecidos en su cocina. Lo más importante que tengo para decir es que hacer locro es complicado, se necesitan muchas ollas, tiempo y paciencia. Se
comienza a preparar desde la noche anterior y luego, por la mañana, uno tiene
que abocarse por completo al asunto. La cosa comienza a dificultarse más aún cuando caen
los invitados. Hay que litigar con el desatento que
viene a mojar el pan en la olla (aunque no haya salsa), con el ansioso que
pretende cortar las empanaditas al medio (con toda la
intención de ayudar), y hasta con el listo que se acerca a decir, “a ese locro
le falta chorizo colorado”. Respecto de este pequeño pero importante
comentario, Susana interrumpe la cocción y, al grito de aro, aro, aro, hace las siguientes aclaraciones:
Primero y principal, el origen del locro se
remonta a la época precolombina. Es decir, es anterior a la llegada de Cristóbal
Colón a nuestras tierras. En aquella época no existía el chorizo colorado. Ese
embutido ingresa a la cocina recién en el Siglo XVII.
Segundo, el locro es una comida popular, lo cual
quiere decir que se prepara con aquellos alimentos e ingredientes que le
son accesibles y están al alcance del cocinero.
Tercero, lo que le da al locro su sabor
característico es la combinación de maíz y el zapallo. Como sabrán, el sabor
del chorizo es de lo más invasivo, así que un verdadero locro no debería
llevarlo (ni tampoco panceta, aunque esta receta... lleva).
Cuarto y último, nunca contradecir a un cocinero.
No hay territorio más nacional que donde dominan el fuego y las
cuchillas.
Luego de estas –espero- útiles aclaraciones,
pasamos a la receta del locro criollo.
1 kilo de maiz pisado blanco
500 gramos de alubias (porotitos blancos bien chiquitos)
2 cebollas blancas cortadas en cubitos
5 ramitas de cebolla de verdeo cortadas en rodajitas
1 morrón rojo (pimiento) cortado chiquito
4 dientes de ajo picados
2 tomates sin piel ni semillas cortados en cubos
1/2 kilo de zapallo criollo (calabaza dulce) cortado en cubos
1/2 kilo de carne de cerdo desgrasada cortada en cubos
1/2 kilo de carne de vaca cortada en cubo
Panceta (opcional) previamente desgrasada (es decir, salteada en sartén hasta que pierda grasa)
Orégano, ají molido, sal, pimienta, comino y pimentón dulce español.
Aceite de oliva
Procedimiento:
En ollas separadas, dejar remojando el maíz y las alubias toda una noche. Por la mañana, poner a hervir el maíz durante 1 hora en olla a presión (o durante 2 horas en una olla común) y, en olla común aparte, cocer las alubias durante 1 hora. Reservar.
Si vamos a usar panceta, desgrasarla en una sartén.
En otra olla bien grande, poner a calentar aceite de oliva, maíz o girasol. Fritar la cebolla blanca, la de verdeo, el ajo, el pimiento morrón, el zapallo, la carne de cerdo y la de vaca (todo cortado chiquito o en cubos), hasta que la carne esté prácticamente cocida y el zapallo empiece a ablandarse. Condimentar con orégano, ají molido, sal y pimienta. Luego agregar los tomates pelados y cortados en cubos, el pimentón dulce español y el comino. Agregar agua. Cuando hierva, agregar el maíz cocido y colado. Revolver con cucharón de madera hasta integrar. A los pocos minutos agregar las alubias y volver a mezclar. Agregar la panceta desgrasada. Dejar cocinar un rato más. Cuando el zapallo ya se haya deshecho y esté convertido en crema, el locro ya estará listo.
Al momento de servir, agregar por encima unas rodajitas de cebolla de verdeo crudas y salsa picante. Para hacer la salsa picante hay que hidratar chiles secos molidos (o ají molido) en aceite.
En general, el locro se sirve con empanadas de carne y de humita.
Atenta a este mes de puro folklore, me despido de ustedes con unas coplas del Martín Fierro, autoría de Don José Hernández.
Vamos suerte, vamos juntos
Dende que juntos nacimos;
Y ya que juntos vivimos
Sin podernos dividir...
Yo abriré con mi cuchillo
El camino pa seguir.









































