sábado, 5 de junio de 2010

Rollitos de merluza


Espero nadie recuerde una receta que posteé tiempo atrás, promocionando la merluza del Leader Price. La receta, la foto y el contenido eran un desastre. Como creo que he progresado, o al menos cuando quiero comer pescado voy a la pescadería, vuelvo a postear la receta… mejorada! La merluza de la pescadería sabe mejor, es más sana y, aunque no lo crean, cuesta menos. Y antes de irme por las ramas del árbol de Avatar, procedo a pasar la receta:

 
En una sartén con aceite de oliva freímos ajo cortado en láminas y a los pocos segundos agregamos un morrón verde cortado en tiras finitas y almendras fileteadas. Salamos y pimentamos. Cuando el  morrón esté tierno, apagamos el fuego. Estiramos los filetes de merluza y rellenamos con el morrón, ajo y almendras. Enrollamos y sujetamos con unos escarbadientes. Por encima echamos lo que nos quede de la salsa. Forramos un molde con papel aluminio, metemos los rollitos de merluza, tapamos con papel aluminio y llevamos al horno o grill por unos pocos minutos. Se hace muy rápido.

martes, 1 de junio de 2010

Pollo a la miel


Esta receta es fácil pero lleva varias cosas y puede parecer complicada. Aunque, si quitan algún ingrediente, igual quedará riquísima. Podemos obviar el jengibre (¿justamente lo que le da el sabor especial?), o el ajo (ay, qué pena), o la miel (no tiene caso…) o las almendras (¡qué tontería!) o el vino blanco (sacrilegio…), o el jugo de naranjas (pero de eso hay…) o la pizca de curry (inadecuado) o la sal (insulso), o el pollo (imposible, por algo dicho sustantivo encabeza el título). Si quitaran alguna cosa de estas que digo, tendrían una receta más accesible, pero nunca esta:



Maceramos una pechuga deshuesada de pollo cortada en tiras en jugo de naranja y un chorrito de salsa de soja. En una sartén calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva y salteamos un diente de ajo. Apenas se empiece a poner dorado, agregamos el pollo (reservando el jugo). Cuando se empiece a dorar, agregamos de a poco el jugo de naranjas y soja, jengibre rallado, vino blanco, almendras, una pizca de curry y sal. Cuando la salsa empieza a espesar, agregamos cuatro o cinco cucharadas de miel. Vigilar que no se convierta en caramelo. Servir de inmediato.  Podemos acompañar con arroz blanco. Una delicia. El plato que Babel olvidó servir en su banquete.

Calabazas caramelizadas


Si no les resulta empalagoso, pueden acompañar estas calabazas con la receta anterior. Aunque mejor quedan con carne al horno. La receta: pelamos una calabaza y la cortamos en rodajas. Ordenamos las rodajas separadas sobre una fuente con aceite de oliva. Encima, agregamos una cebolla y un morrón verde cortados en rodajas bien finas, sal, pimienta (y si tenemos, también, romero, perejil o albahaca), una pizca de azúcar y otra vez rociamos con aceite de oliva. Llevamos al horno mediano a fuerte y a los veinte minutos las damos vuelta. Dejamos cocinar un rato más y listo. Se recomienda no usar mayonesa ni kétchup. Pero si el gusto es tirano, qué otra.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cheescake de chocolate


Según Carlos Arguiñano, la mejor dieta para bajar de peso es la CLM (comer la mitad). Festejando esta novedad, posteo la última bomba de mayo: tarta de queso y chocolate. No es necesario mirar la foto dos veces para darse cuenta que hay (¡ay!) colesterol. Pero podemos preparar tartas pequeñas o hacer una grande y convidar a varios. Como dijo Baltazar Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno, y aún lo malo, si breve, no tan malo”.
Para la masa: 300 gramos de galletitas dulces (de limón, vainilla o canela) y 100 gramos de manteca blanda.

Para el relleno y cobertura: 250 cm3 de crema de leche, 400 gramos de queso crema, 150 gramos de chocolate semi amargo, 3 huevos, media taza de azúcar.



Y la receta: trituramos las galletitas hasta que se forme una harina. Agregamos la manteca y amasamos bien hasta formar una pasta lisa. Forramos con ella un molde, presionamos bien con los dedos y guardamos en la heladera por una hora aproximadamente.
Batimos los huevos con 3 o 4 cucharadas de azúcar. Aparte, batimos la mitad del tarro de crema con 5 o 6 cucharadas de azúcar por un minuto, agregamos el queso crema y batimos dos minutos más. Ponemos a derretir el chocolate a baño maría con la mitad de la crema que nos queda. Juntamos los huevos batidos con la mezcla de la crema y el queso y revolvemos. Cuando el chocolate esté derretido (y tibio) agregamos a la preparación anterior y mezclamos bien. Rellenamos el molde. Horneamos por 45 o 50 minutos. Si queremos que nos salga húmedo, nos conviene hacerlo en el horno a baño maría: poner el molde sobre una fuente con agua y taparlo con papel aluminio. Apagamos el horno y dejamos enfriar. Por encima podemos bañarlo con la crema que nos queda apenas batida o fundir con ella más chocolate a baño maría. Siguiendo con el consejo de Arguiñano yo les recomendaría que si no la van a llevar a la casa de nadie, la escondan en el freezer... siempre y cuando no les gusten las tortas congeladas.

martes, 25 de mayo de 2010

Puchero del bicentenario. La invitada de mayo: Susana


Hoy, conmemorando el bicentenario de la patria, cedo este humilde pero honorable espacio a uno de los próceres de la cocina familiar: Susana. Ella nos explicará paso a paso cómo se hace este solicitado plato popular y, de paso, revelará la fórmula del puchero que convierte al comensal de diversa ideología política, en acérrimo peronista (y al que ya lo es, fanatiza). Si hay algo que no se ha perdido en la tradición familiar, es la brujería en la cocina.
Recuerden que este es un especial y que esta receta (cuyo copyright y contenido gastronómico no me pertenecen) se sale por un día de lo fácil y de lo rápido. También sepan que, para hacerlo, habrán de contar con un importante capital de ollas así como también de comensales de firme y contendiente convicción política. Éxitos. ¡Y a lograr el objetivo!

Lo que lleva. Carnes: ossobuco de vaca, panceta, gallina, chorizo colorado.
Verduras: Zanahorias, zapallo, puerros, papas, batatas, choclos, repollo, garbanzos, cebolla, apio, perejil, laurel, apio.
Para acompañar, aceite de oliva, mayonesa, mostaza y salsa criolla.
Paso a paso. Remojar toda una noche garbanzos. Al día siguiente enjuagarlos, ponerlos con agua y sal, de ser posible, en una olla a presión (1). Poner a fuego máximo y después del primer silbido bajar al mínimo y dejarlos 20 minutos. En otra olla (2) poner a hervir los chorizos y la panceta. Cuando estén tiernos agregar el repollo y seguir hirviendo hasta que se ponga transparente. En otra (3) olla más grande poner a hervir agua con sal gruesa. Agregar la carne de vaca, con los puerros, el apio y una cebolla hasta que la carne esté tierna. Pasados unos minutos verán que se forma una espuma en la superficie, ir retirando. En otra olla (¡4ta.!) hervir gallina, al cabo de 30 minutos agregar las zahahorias  y después las las papas y las batatas, y al rato el zapallo, hasta que las verduras y gallina estén tiernas. Agregar tos los choclos cortados en rodajas de unos 4 cms,  dejar hervir 5 minutos y apagar.

Colar la olla de la carne, chorizo, panceta, repollo y tirar el agua. Colar los garbanzos. Colar la olla de la gallina y las verduras y reservar el caldo. Cuando el caldo enfríe colocarlo en la heladera y cuando se solidifique la grasa en la parte de arriba retirarla con una espumadera. Es delicioso para tomarlo caliente solo o agregarle fideos o arroz y hacer una rica sopa invernal. Distribuir en dos fuentes, en una con la carne, el chorizo, la panceta y la gallina y en la otra las verduras. Cada uno acompañara con aceite de oliva, mostaza, salsa picante, mayonesa a gusto o, salsa criolla (ver receta). También pueden agregarse ajíes asados o pickles como complemento.

Salsa criolla


Esta salsa es parte del especial del bicentenario y también autoría de Susana. Perfecta para el puchero peronista, digo, bicentenarista (¡Santo cielo, me convenció!).
Lleva: 1 cebolla, medio morrón rojo, medio morrón verde, 2 cebollas de verdeo, 1 tomate sin semillas, aceite de oliva, vinagre, sal, limón, ají molido, pimienta, cilantro y ya que estamos en el baile, ají picante o chile jalapeño.
Picar bien las cebollas, los morrones, el verdeo, cilantro y los tomates. En otro recipiente disolver la sal con el vinagre y un chorrito de limón. Agregar aceite de oliva y revolver. Añadir los vegetales y una pizca de ají picante o chile jalapeño. Mezclar y condimentar. Dejar reposar un par de horas antes de llevar a la mesa.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Manzana asada


Persistiendo con mi línea de recetas básicas, va la de manzana asada. Debe debe ser la más fácil de todas las recetas básicas que andan dando vueltas por ahí (y por aquí). Es decir, la que no necesita ser explicada. Es, más bien, una idea que les doy para cuando se cansen de ver esas manzanas en el medio de una mesa y no sepan qué hacer con ellas. ¿Vieron cómo aguantan las manzanas?
Bien podría resumir e ir derecho al procedimiento (e incluso, evitarlo), pero necesito pasar dos fotos y para ello he de incluir más de texto. Debo demostrar que, además de tener ganas de sacarle una foto a una cosa redondita con un ojo, sigue habiendo contenido en Con el tenedor en la mano.



Bueno, ahí va: cortamos la manzana por arriba (¿hola?), con una cuchara quitamos el centro y las semillas, rellenamos con azúcar y vino blanco. Podemos poner alguna cosilla por ahí en el centro que sea capaz de flotar (el azúcar, el vino y el jugo de manzanas se convertirán con el calor en una especie de gelatina): puede ser una almendra, una nuez o un muñequito de chocolate Jack. Llevamos al horno por unos quince o veinte minutos y listo. Con crema batida pasa a ser de un elemento decorativo, a un postre. Fin.

domingo, 16 de mayo de 2010

Guiso àl barrio


No sé cómo se llama este guiso pero la receta es bastante popular. Al menos cuando mis hermanos y yo éramos chiquitos, nos hacían este plato bastante seguido. Claro que en ese entonces, fanáticos de la milanesa y las batatas fritas como éramos, no nos gustaba nada. Pero con los años una le agarra cariño a la cacerola. Es tan fácil como casi todas las recetas que posteo. Para 4 porciones necesitamos: aceite de oliva, un diente de ajo, 4 cebollitas de verdeo, un morrón rojo, 1 lata de tomates peritas, 2 churrascos de nalga, 1 hoja de laurel, 200 gramos de arroz, pimentón y nada más. Bueno, sí, con cuatro o cinco rodajitas de chorizo colorado convertiríamos esta receta en una verdadera delicia.

En una olla o cazuela ponemos a freír el diente de ajo picado, enseguida (antes de que tome color) sumamos las cebollas de verdeo y el morrón picados. Dejamos cocinar un par de minutos y agregamos la carne cortada en tiritas y, si tienen y pueden, chorizo colorado. Cuando se cocine, sumamos puré de tomates, pimentón, sal y laurel. Dejamos cocinar un rato. En otra olla ponemos a cocinar arroz, a los 10 minutos de hervor, colamos y llevamos a la cacerola. Dejamos que se termine de cocer en la salsa y ya está.

sábado, 15 de mayo de 2010

Arroz con pollo y azafrán


Una excelente receta para hacer en invierno. Se prepara en menos de cuarenta minutos y se saborea mejor al día siguiente. Ese es el quid de los guisos, nadie lo puede negar. Para 4 porciones, necesitamos: 2 pechugas de pollo cortadas en cubitos, 1 o 2 dientes de ajo, 1 cebolla grande, 1 zanahoria, 2 tazas de arroz, 1 lata de arvejas, 1 morrón rojo, media lata de tomates peritas, aceite de oliva, sal, pimienta y 1 latita de azafrán (si es bueno cuesta un ojo de la cara… y sino, en el chino siempre hay del otro).

Por un lado ponemos a cocinar 2 tazas de arroz en 4 de agua (no se tiene que terminar de cocinar, ojo con descuidarse). Cuando el agua hierva, agregar un poco de azafrán para que el arroz vaya tomando color. Por otro, en una olla o cacerola, freimos la cebolla y el diente de ajo bien picados. Luego agregamos el morrón rojo y la zanahoria cortados chiquitos. Después de un par de miutos ponemos a cocinar el pollo trozado. En 10 minutos más o menos, echamos los tomates, las arvejas y todo lo que nos quede de la latita de azafrán. Mientras tanto, colamos el arroz, que debe estar semi cocido. Lo agregamos a nuestra salsa y dejamos cocinar unos 10 minutos más. Y listo, ideal sería dejarlo para el día siguiente. Y si no se puede, es porque no se puede.

Lo que sí puede uno es olvidarse de este guiso leyendo el maravilloso cuento...

La Casa del Juicio. 
De Oscar Wilde.
Y el silencio reinaba en la Casa del Juicio, y el Hombre compareció desnudo ante Dios.
Y Dios abrió el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y te has mostrado cruel con los que necesitaban socorro, y con los que carecían de apoyo has sido cruel y duro de corazón. El pobre te llamó y tú no lo oíste y cerraste tus oídos al grito del hombre afligido. Te apoderaste, para tu beneficio personal, de la herencia del huérfano y lanzaste las zorras a la viña del campo de tu vecino. Cogiste el pan de los niños y se lo diste a comer a los perros, y a mis leprosos, que vivían en los pantanos y que me alababan, los perseguiste por los caminos; y sobre mi tierra, esta tierra con la que te formé, vertiste sangre inocente.
Y el Hombre respondió y dijo:
-Si, eso hice.
Y Dios abrió de nuevo el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y has ocultado la belleza que mostré, y el bien que yo he escondido lo olvidaste. Las paredes de tus habitaciones estaban pintadas con imágenes, y te levantabas de tu lecho de abominación al son de las flautas. Erigiste siete altares a los pecados que yo padecí, y comiste lo que no se debe comer, y la púrpura de tus vestidos estaba bordada con los tres signos infamantes. Tus ídolos no eran de oro ni de plata perdurable, sino de carne perecedera. Bañaban sus cabelleras en perfumes y ponías granadas en sus manos. Ungías sus pies con azafrán y desplegabas tapices ante ellos. Pintabas con antimonio sus párpados y untabas con mirra sus cuerpos. Te prosternaste hasta la tierra ante ellos, y los tronos de tus ídolos se han elevado hasta el sol. Has mostrado al sol tu vergüenza, y a la luna tu demencia.
Y el Hombre contestó, y dijo:
-Sí, eso hice también.
Y por tercera vez abrió Dios el Libro de la Vida de Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y has pagado el bien con el mal, y con la impostura la bondad. Has herido las manos que te alimentaron y has despreciado los senos que te amamantaron. El que vino a ti con agua se marchó sediento, y a los hombres fuera de la ley que te escondieron de noche en sus tiendas los traicionaste antes del alba. Tendiste una emboscada a tu enemigo que te había perdonado, y al amigo que caminaba en tu compañía lo vendiste por dinero, y a los que te trajeron amor les diste en pago lujuria.
Y el Hombre respondió:
-Si, eso hice también.
Y Dios cerró el Libro de la Vida del Hombre y dijo:
-En verdad, debía enviarte al infierno. Sí, al infierno debo enviarte.
Y el Hombre gritó:
-No puedes.
Y Dios dijo al Hombre:
-¿Por qué no puedo enviarte al infierno? ¿Por qué razón?
-Porque he vivido siempre en el infierno -respondió el Hombre.
Y el silencio reinó en la Casa del Juicio.
Y al cabo de un momento. Dios habló y dijo al Hombre.
-Ya que no puedo enviarte al infierno, te enviaré al Cielo. Sí, al cielo te enviaré.
Y el Hombre clamó:
-No puedes.
Y Dios dijo al Hombre:
-¿Por qué no puedo enviarte al Cielo? ¿Por qué razón?
-Porque jamás y en parte alguna he podido imaginarme el Cielo -replicó el Hombre.
Y el silencio reinó en la Casa del Juicio.

martes, 11 de mayo de 2010

Faina y moscato


Querida Mónica: esta no es la fainá de Angelin, ni la de Güerrín y mucho menos la del Fortín. Esta receta que posteo es la más común, su resultado es una masa casera, dulzona, suave, liviana y, además, es riquísima. Aunque, como te dije, nunca como la de las pizzerías de culto, cuyo secreto -sospecho- debe ser nunca lavar los moldes. Y esto dicho con aunque pero sin peros.


Compramos en una dietética o simbólica ¼ kilo de harina de garbanzos. La llevamos a un bol con sal. Vamos agregando de a poco 3 tazas de agua tibia y 3 cucharadas de aceite de maíz mientras mezclamos con una cuchara de madera (o de la que tengan). Batimos o licuamos la pasta hasta que desaparezcan todos los grumos. Tiene que quedar de la textura de una crema (muy distinta a la masa de pizzas). Dejamos repostar a temperatura ambiente una hora. Luego de lo cual, encendemos el horno al máximo, echamos aceite en una pizzera o molde (con una cuchardada o dos está bien), llevamos el molde al horno y cuando el aceite esté caliente, metemos la mitad de la masa y cocinamos unos diez minutos. Luego agregamos el resto de la masa y horneamos unos 15 minutos más. Retirar, pimentar y servir enseguida. Hay otras variantes que pueden ser agregar queso rallado por encima o cebolla frita mientras se cuece, pero para hacerla por primera vez, mejor a lo clásico: al plato y con moscato.
Dedicada a Mónica, que lo que más extraña de la calle Corrientes es el olor de la faina recalentada.

domingo, 9 de mayo de 2010

Mousse de paltas


Pronostican que este año las paltas serán verdes, así que aprovechemos que todavía sigue la temporada (o que todavía nos las siguen trayendo desde los trópicos) para hacer una facilísima mousse.

Hacemos un puré con 2 paltas maduras (negritas). Las pisamos bien con jugo de limón. Tienen que quedar como una crema sin grumos. Agregamos una cucharada de mayonesa y otra de mostaza. Salamos y pimientamos. Hidratamos 1 cucharada sopera de gelatina sin sabor en 2 de agua caliente. Mezclamos con la preparación anterior y metemos en un molde. Dejamos solidificar un par de horas en la heladera.
Era tan fácil de explicar que me quedó lugar para dejar el primer fragmento de “Romance Sonámbulo” de Federico García Lorca.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas. 

viernes, 7 de mayo de 2010

Sopa crema de zanahorias


Recuerdo que cuando yo era chica mi abuela me decía que la zanahoria activaba la inteligencia. Desde entonces tengo el hábito de comer, al menos cinco veces por semana, esta hortaliza naranja preparada en distintas formas. En esta ocasión voy a pasar la receta de una sopa deliciosa que se prepara en veinte minutos o media hora.
En una olla con un poco de aceite, salteamos una cebolla cortada chiquita y 2 dientes de ajo enteros. Cuando estén tiernos, agregamos 4 zanahorias grandes cortadas en trozos y algunas cuantas ramitas de perejil. Dejamos cocinar por unos 5 minutos. Luego agregamos poco menos de un litro de caldo (2 cubitos y 3 tazas de agua caliente) y hervimos unos 10 o 15 minutos, hasta que las zanahorias estén tiernas. Retiramos del fuego, desechamos los ajos y procesamos todo en la licuadora. Agregamos un chorro de crema o queso crema y unas gotas de limón, que realzan el dulzor de la sopa. Las zanahorias también son ricas en betacaroteno (ideal para quien quiere llegar bien al los treinta), vitamina A, E, B, y, como ya dije, una fuente inagotable de compuestos para la inteligencia. Por algo Rucio perdió la cabeza.

Hemos de finalizar merecidamente con un microcuento (o chiste) sobre burros:

El Filogelos, atribuido a Hierocles y Filagrios:
Un hombre viajaba sentado en burro cuando pasó junto a un huerto. Al ver una rama de higuera que pendía repleta de higos maduros echó mano de ella. Pero el asno prosiguió su camino y el hombre quedó colgado de la rama. Al preguntarle el cuidador del huerto qué hacía allí colgado, le dijo: “Me he caído del burro”.

Sopa crema de tomates


Receta ideal para aquellas personas a quienes el invierno castiga. En mi caso me atormenta con la gripe pero no me saca las ganas de comer ni de cocinar. Recuerden que ir al chino a comprar sopas instantáneas es un trámite aún más complicado: entre ponerse el batón, sacarse los bigudíes, esperar el ascensor hasta decidirse a bajar por las escaleras, esquivar al administrador, cruzar la calle, dejar pasar al camión de basura, entrar al chino, encontrar en la góndola una caja que no esté vencida, hacer la fila, contar mondedas, volver a cruzar la calle, volver a subir ya por la escalera, abrir la puerta, atender al gato, poner la pava, buscar una taza limpia y demás, pierden más de 30 minutos. ¡Y esta sopa se hace en 20! Y es casera.

En una olla salteamos 1 cebolla picada. Cuando esté dorada agregamos 4 ramas de apio cortadas. Dejamos cocinar un par de minutos y luego añadimos 2 tazas de tomates peritas maduros y cortados (más o menos 7 tomates), 1 cucharadita de azúcar, sal y pimienta. A los 5 minutos de cocción agregamos 2 cubitos del caldo que les guste–quedan muy bien los cubitos a la provenzal- y 4 tazas de agua caliente. Esta clase de sopa lleva salsa blanca. Pero ojo, si la van a hacer, háganla bien. No vale echar manteca, harina y leche en la olla todo de una vez en la sopa porque verán que la leche se corta. Mi experiencia me indica que el tomate es, para esta sopa, lo que el limón es para la ricota. Mejor usar queso crema o un chorrito de crema. Más instanténea que las instantáneas. Click.

sábado, 1 de mayo de 2010

¿Por dónde le entra el agua al coco?


En una ollita, metemos dos claras y media taza de azúcar. Llevamos al fuego. Batimos con dos tenedores sin parar. A medida que se calienta, se irá formando un almíbar espumoso. Seguimos batiendo hasta que se empiece a despegar del fondo. En ese momento retiramos del fuego y agregamos 100 gramos de coco rallado. Revolvemos bien y luego armamos bolitas con las manos presionando bien para que liguen. Luego las dejamos orear por un par de horas. Si queremos, las podemos bañar con chocolate. Respondo a la pregunta de la entrada: por el mismo lugar donde le entra al cactus.

Avellanas garrapiñadas


Estas garrapiñadas las podemos hacer también con maníes, almendras o nueces. En una olla ponemos a calentar media taza de agua, tres cuartos taza de azúcar y 100 gramos de avellanas o cualquier otro fruto seco. Revolvemos con una cucharada de madera hasta que el agua se evapore y el azúcar empiece a burbujear. Seguimos revolviendo hasta que el almibar se transforme en caramelo.
Cuando las avellanas se parezcan a las garrapiñadas que ustedes bien conocen, sabrán que ese es el momento de apagar el fuego. Esparcimos las avellanas sobre una placa forrada en papel aluminio e inmediatamente las rociamos con unas gotas de limón. Las separamos con los dedos y las dejamos secar hasta que se pongan blanquecinas.

Merenguitos


Prendemos el horno al mínimo. Batimos 1/2 de taza claras de huevo a temperatura ambiente (unas 3 ó 4) con una pizca de sal o bicarbonato de sodio. Cuando llegue al punto nieve, agregamos de a poco media taza de azúcar y seguimos batiendo hasta que el merengue esté duro. Agregar dos cucharadas de maicena y revolver (sin batir). Distribuir con una cucharita los merengues sobre una placa enmantecada y enharinada (o en pirotines, que es lo mejor para evitar que se despeguen sin romperse) y llevar inmediatamente al horno mínimo -mínimo- por 2 horas. La idea es que se sequen. Si el fuego está un poco fuerte se desinflan y se caramelizan. No abrir el horno a menos que sientan un profundo y penetrante olor a gato quemado.

domingo, 25 de abril de 2010

Crema Catalana


Si nos siguen sobrando yemas y esto de aprovecharlas para hacer mayonesa no funciona (la receta que postée hace poco es una bomba, me quedo con la hellmans toda la vida) podemos hacer un postre altamente nutritivo, fácil y delicioso: crema catalana.
Para 4 porciones necesitamos 3 yemas, ½ litro de leche, 75 gramos de azúcar, 1 rama de canela y 1 cascarita de limón. Batimos las yemas con el azúcar hasta el punto letra. Aparte, ponemos a calentar la leche con la canela y la cascarita de limón. Cuando rompe el hervor, retiramos del fuego y descartamos la cascarita y la canela. Dejamos entibiar y sumamos las yemas batidas. Llevamos otra vez al fuego revolviendo siempre con una cuchara de madera. Verán que la crema se espesa.  Antes de que hierva, la apagan, la meten en moldecitos y a la heladera. Luego de un par de horas -o cuando cuaje- espolvoreamos con azúcar e intentamos sellar al rojo vivo (hacer un caramelo del azúcar de la superficie). Yo traté hacerlo con un tenedor al rojo vivo y más luego con un encendedor pero no he tenido éxito. A ver si les sale a ustedes.
Me despido con un microcuento del autor argentino, residente en Barcelona, Carlos Vitale:

IL PENSIERO DEBOLE
Una vez encima de las torres de la Sagrada Familia no encontrábamos a Peppino. Bajamos preocupados, pero ocurrió que no había subido porque se le había terminado la cinta de la cámara, y si no lo podía filmar ¿para qué quería verlo?

domingo, 18 de abril de 2010

Cazuela helada


Esto que ven en la foto es mi primer intento de hacer cazuela helada para gazpacho. La receta la robé de una página española que descubrí hace unos días y donde tienen unas recetas y fotos maravillosas. No sólo son la envidia de cualquier cocinero, sino también la de cualquier fotógrafo. La página se llama webosfritos, (le pegaron hasta en el nombre) y la pueden encontrar clickeando sobre la palabra. Ahora, tengo que criticarles algo desde mi más sincera envidia: ese cuenco hermoso se derrite a los cinco minutos de sacarlo del freezer. Es decir, es tan solo efímera contemplación de los humildes. La receta del cuenco está en la página de webos fritos pero igual  les cuento brevemente cómo se hace:


Primero: necesitamos dos cazuelas o bols de forma igual o parecida. Lo mejor es que sea uno más grande y otro más chico. Si no, dos iguales. En el fondo de la cazuela más grande (o la que va abajo), poner unas hojas de orégano, menta, perejil, o cualquier hierba comestible. Se trata de hacer un piso de hielo para poder luego sumar la otra cazuela encima. Cuando el fondo está helado, forramos los laterales con más hojas de hierbas, o alguna planta, granos de pimienta o flores. Colocamos la segunda cazuela encima y agregamos agua por los costados para completar sin que llegue a rebalsar. Llevamos al freezer unas cuantas horas. Luego lo sacamos y dejamos a temperatura ambiente un rato (o frotamos los dos cuencos con un repasador con agua caliente) para poder despegar las cazuelas. Cuando se despegue, pasamos el dedo por los bordes para darle forma más prolija y después lo volvemos a meter en una bolsa de nylon hasta que lo vayamos a usar, necesitar o simplemente admirar. Debería pasar la receta del gazpacho, pero la voy a dejar para cuando me salga una foto más agraciada.
Me despido de ustedes entre gotas de agua provenientes del deshielo de mi hermoso cuenco:

Julio Cortázar. Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Paté de aceitunas verdes


Freímos media cebolla y medio diente de ajo en aceite de oliva. Luego los procesamos con aproximadamente 200 gramos de aceitunas verdes descarozadas. Las aceitunas ya son bastante saladas, por lo que no conviene salar. Agregar pimienta y, si tenemos, unas hojas de albahaca. 
Podemos agregar media cucharada de gelatina sin sabor disuelta en una cucharada de agua. La metemos en un molde y a la heladera por un par de horas.

Paté de aceitunas negras


Bueno, esta receta es muy parecida a la anterior pero sepan que es otro post. Se empieza como haciendo el paté de aceitunas verdes pero se termina como realizando el de aceitunas negras. Es decir, parecen hermanos pero no lo son. Entonces: freimos media cebolla y medio diente de ajo en aceite de oliva. Cuando están dorados los procesamos junto con 100 gramos de aceitunas negras descarozadas. Para darle un toque especial, agregamos también un filete de anchoas.
Mezclamos bien, pimentamos y, si tenemos, echamos un chorrito de crema de leche para que quede un poco más suave. Para que les quede cuadradito así como en la foto necesitamos un molde forrado en papel film, metemos la pasta y a la heladera un rato. Si a la pasta agregamos media cucharada de gelatina sin sabor disuelta en un poquito de agua caliente, queda más firme. Aunque yo tengo la teoría que la gelatina sin sabor mantiene las formas pero quita el sabor, cosa que no se si será cierta o una fantasía mía. Llevamos a la heladera.

viernes, 9 de abril de 2010

Budín, pescau...


Este budín puede contener, además de arroz y atún, una mezcolanza de cosas que, o bien nos gustan, o nos quedan en la heladera. Para hacerla altamente nutritiva yo la hago así: cocinamos media taza de arroz con una taza de agua (como indican las instrucciones de la caja). Mientras tanto, abrimos una lata de atún, le agregamos limón, sal y un poco de aceite de oliva. Lo desmenuzamos bien. Agregamos también medio tomate cortado chiquito, aceitunas y una mayonesa hecha a base de puré de paltas, limón, queso blanco y mayonesa (o mayonesa solamente, a conciencia). Si quieren, también pickes. Cuando el arroz esté cocido, colado y frío, se lo agregamos a la preparación anterior. Revolvemos bien hasta que quede una pasteta, metemos en un molde y a la heladera un buen rato como para que se solidifique.

El atún y la salud:
El atún contiene grandes cantidades de ácidos grasos omega 3, que son muy buenos para el corazón, el desempeño neural y de las articulaciones.  También ayudan a prevenir la trombosis y arteriosclerosis y mejoran las funciones cerebrales de las personas adultas. Reducen la presión sanguinea y también los niveles de colesterol malo en la sangre.
Nadie vivirá por siempre solo por comer atún pero seguro les ayudará a vivir mejor. Con este consejo y este cuento damos terminada la receta:

James George Frazer. Vivir para siempre.
Otro relato, recogido cerca de Oldenburg, en el Ducado de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en la iglesia. Todavía está ahí, en la iglesia de Santa María, en Lübeck. Es del tamaño de una rata, y una vez al año se mueve.
James George Frazer - Balder the Beautiful, vol. 1 (1913)

Tarta de humita


Por allá por 1903, Angel Villoldo le hace conocer a un pianista y compositor amigo, José Roncallo, los compases que darían nacimiento al tango “El choclo”. Roncallo trabajaba en el restaurante "El americano", lugar que frecuentaba toda la crema de Buenos Aires y en donde estaba prohibido el tango por su caracter “prostibulario" y "pornográfico".  Como lo que escucha le interesa demasiado, le propone a Villoldo darle una vuelta para poder interpretarlo ahí. Disimulado bajo la forma de "danza criolla”, se presenta El Choclo  en "El americano", iniciando desde esa misma noche una larga carrera de éxito y popularidad. Al poco tiempo se descubre que verdaderamente "El choclo" era un tango, pero ya es tarde para dar marcha atrás.
La primera versión de la letra de Villoldo (1907) decía algo así como:
De un grano nace la planta que más tarde nos da el choclo/ por eso de la garganta dijo que estaba humilloso/ y yo como no soy otro, más que un tanguero de fama/ murmuro con alborozo está muy de la banana.
A la muerte de Villoldo, su amigo Marambio Catán, reescribe la letra: Vieja milonga que en mis horas de tristeza/ traes a mi mente tu recuerdo cariñoso/ y encadenándome a tus notas dulcemente/ siento que el alma se me encoge poco a poco.

Finalmente, en 1946, Enrique Santos Discépolo da la última versión: Con este tango que es burlón y compadrito/ se ató dos alas la ambición de mi suburbio/ con este tango nació el tango como un grito
salió del sórdido barrial buscando el cielo./ Conjuro extraño de un amor hecho cadencia/ que abrió caminos sin más ley que su esperanza./ Mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia/ llorando en la inocencia de un ritmo juguetón./ Por tu milagro de notas agoreras,/ nacieron sin pensarlo las paicas y las grelas,/ luna en los charcos, canyengue en las caderas / y un ansia fiera en la manera de querer.

¡Qué cabeza la mía, la receta de tarta de humita!
Para la masa batimos un huevo, agregamos sal, pimienta, un cuarto taza de aceite -o 100 gramos de manteca para que sea más rica y crocante-, dos cucharadas de agua fría, cuatro de vino blanco (o 6 de agua) y una taza y media de harina (o un poco más).
Amasamos. Enharinamos el bollo y dejamos reposar un rato. Luego estiramos y forramos un molde enmantecado con nuestra tarta. Pinchamos y llevamos al horno por unos 15 minutos.  Para el relleno: en una sartén con aceite, freímos una cebolla blanca, cuatro o cinco cebollitas de verdeo y un morrón verde. Cuando estén dorados, agregamos 2 latas de choclo cremoso (recomiendo La Campagnola porque son más dulces). Cocinamos un rato más y apagamos el fuego. Cuando esté tibio agregamos uno o dos huevos, revolvemos bien y rellenamos la masa. Por encima agregamos queso rallado y nuez moscada. Y otra vez al horno por unos veinte minutos más.

Se han interpretado innumerables versiones de este tango "criollo".  Y hay una que particularmente me interesa compartir y es la maravillosa Kiss of fire de Louis Armstrong:
Si me hacen el favor, escuchenlá.


Coquitos


Los coquitos corren mejor suerte que las galletitas de avena. Es una receta muy expressssss y por demás deliciosa: batir dos huevos con media taza de azúcar. Cuando se forme una crema, agregamos una taza de coco rallado (conviene comprarlos en una dietética o simbólica, los que venden en el super son minúsculos y caros). Distribuir en placa (o pirotines) y al grill u horno mediano a suave por 15 minutos. Si les quedan secos porque se les fue la mano con el coco, las pueden pintar con un poco de almíbar y chau, a respirar hondo y a casa de tía Nelly nomás.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Pollo con mole


El mole es una de las salsas más difíciles de hacer. Lleva muchísimas cosas: almendras, nueces, maníes, cacao, canela, pasas, sésamo, clavo de olor, perejil, pimienta, cebolla, ajo y más de cincuenta clases de chiles. También requiere de mucha técnica para que el resultado sea una salsa picante (y asimilable a la vez), aterciopelada y aromática. Es decir, que sea un placer para la vista, el olfato, el paladar, el alma y el estómago.
La historia dice que a esta receta la inventaron los aztecas, quienes lo llamaron “mulli” (o mezcla) y que fueron las monjas mexicanas, en los períodos de voto de silencio, la que la perfeccionaron. Nosotros, que no tenemos a mano los ingredientes, la experiencia ni la costumbre de estar mucho tiempo en la cocina, encontraremos la forma de hacerlo bien, fácil y honradamente.  Rápido lo que se dice rápido no va a ser, pero “si de prisa haces el mole, ¿qué dejarás pa´ hacer despacio?”. La parte que nos llevará tiempo será la de tomarnos el 64 para ir al barrio chino a conseguirlo. También podemos ir al Jumbo o a una de estas vinerías donde venden conservas importadas. Viene, que yo sepa, en pasta o en polvo. Una vez que logrado este primer gran objetivo, podremos decir “manos a la obra”. Desde este momento es muy fácil.

Además del mole poblano, necesitaremos presas de pollo. Yo recomiendo usar pechuga, para el foco no se salga de la salsa. Nos conviene cocinarla a la cacerola (u olla), para lo cual: calentamos un poco de aceite, echamos una cebollita cortada, perejil o cilantro y, si quieren,  zanahoria y apio. Una vez que está dorada la cebolla, sellamos el pollo. Por otro lado preparamos un caldo de ave o lo que tengan ganas: en una taza con agua caliente hidratamos un cubito de ave o de lo que más les guste. Vamos echando el caldo de a poco en la olla para que el pollo no se seque. Cocinamos por alrededor de 20 minutos. Mientras tanto, preparamos el mole. Es decir, seguimos las recomendaciones de la cajita si es en polvo y de la etiqueta si es en pasta. A cualquiera de estas dos preparaciones podemos agregar un poco del fondo de caldo que nos quedó en la cacerola. Servimos el pollo en un plato y lo bañamos en la salsa. Rociamos con unas semillas de sésamo. Ténganse fe, si saben cocinar bien el pollo, el mole muy difícilmente les salga mal. “Del plato a la boca, nadie se equivoca”.

Ate membrillo o Ate guayaba

 

Esta receta también es mexicana. Hervir tres o cuatro membrillos o guayabas cortados en cuartos (sin quitar el cabo ni las semillas) en bastante agua. Cuando estén tiernos, los retiramos del fuego y los dejamos entibiar. Luego los colamos, quitamos la pulpa y hacemos un puré. Si nos queda una taza de puré de membrillo o guayaba, añadimos una taza de azúcar (o menos, esto va a conciencia de cada panza). Llevamos al fuego durante media hora y revolvemos con cuchara de madera para que no se pegue. Lo metemos en un moldecito y a la heladera. Dejar reposar bastante tiempo y desenmoldar. Se puede servir acompañado de queso. Nadie los quiere engañar: también lo pueden llamar queso y dulce o vigilante.
Y como nos trasladamos desde México hasta la República Oriental del Uruguay, terminamos esta receta con el maravilloso microcuento del escritor uruguayo, Orlando Enrique Van Bredam:
URDIMBRE
—¿Tu marido es celoso? —preguntó él.
—Sí. Mi marido es el oso que viene ahí -respondió ella.

domingo, 28 de marzo de 2010

Arroz con leche vía México


El arroz con leche fue traído a nuestro continente por los conquistadores y, que a su vez, lo habían asimilado de otros conquistadores, los árabes. Fueron ellos quienes llevaron a España el azúcar, el arroz, la canela y toda esa gran cultura gastronómica que tan claramente se percibe en la península ibérica y en los países centrales y tropicales de América. Dando vuelta la página a esta publicación de billiken, pasamos a lo nuestro.


En una olla hervimos una taza de arroz con dos de agua y una rama de canela. El arroz que mejor le va a esta receta es el doble carolina, pero como todos sabemos, mientras sea arroz y no lentejas, todo está bien. Cuando el agua se evapore y el arroz esté cocido, agregamos dos tazas de leche con una yema batida y disuelta, azúcar a piacere y cáscara de limón cortada finita. Cocinamos diez o quince minutos más, apagamos y a la heladera. Esta es la receta básica. Ustedes pueden personalizarlo como más les plazca. Pueden agregar pasas rubias, canela en polvo, nueces o almendras picadas, crema de leche, esencia de vainilla y/o leche condensada. Cada uno encontrará su mejor versión. Fin de la receta de un postre tan suspirado por las chicas que se quieren casar vía México.

sábado, 27 de marzo de 2010

Frijoles refritos


Para hacer esta receta necesitamos contar con dos ingredientes principales: frijoles negros (que se consiguen en cualquier dietética o simbólica) y comino. El aroma del comino es veramente delizioso, les aseguro que les quedarán ganas de hacer otras recetas donde puedan usarlo. Sigo. Para hacer frijoles para 4 personas: lavar bien 1/4 kilo de frijoles negros (que dicho sea de paso les costará tan solo 2 pesos). Cambiar el agua varias veces hasta sacarles las piedritas y basurita. Dejar remojando una noche entera. Al día siguiente, volver a cambiar el agua varias veces, meter en una olla y cocinar por aproximadamente hora y media o dos horas, hasta que estén tiernos. Si tienen el fuego al mínimo no es necesario hacerles un gran seguimiento. Cuando estén listos, colar. Reservar un poco del agua de los frijoles para el momento de procesar. En una sartén rehogar una cebolla picada en aceite o manteca. Cuando esté doradita, añadírsela a los frijoles. Juntar la cebolla con los frijoles, condimentar con sal y una cucharada de comino y procesar (o pisar bien con un tenedor). Agregar de a poco el agua reservada, tiene que quedar un poco espeso pero no seco. Cuando esté hecho un puré, volver a meter en una olla y calentar agregando en el centro un trozo de queso muzzarella (a falta de queso Oaxaca...). Cuando se derrita, sacamos del fuego. Los podemos usar para hacer un tapeo con nachos o para rellenar una tortilla mexicana. Es increíble cómo se puede comer bien con tan poco. El aroma del comino quedará vagando en la cocina por unas cuantas horas. Que perdure.
PS: La próxima posteo la receta del pollo con mole!

Guacamole


Para hacer un guacamole mediano necesitamos 2 paltas negritas maduras, limón, tomate, cebolla, cilantro y sal. Retiramos la pulpa de las paltas y las rociamos con limón. Las pisamos hasta convertirlas en puré. Agregamos un chorrito de aceite y sal. Picamos un tomate perita maduro, media cebolla y unas hojas de cilantro. Mezclamos todo esto con el puré de palta. Algunos le agregan un poco de salsa picante. Pero si vamos a hacer también la salsa mexicana, no se los recomiendo. Si les queda un poco ácido, agregamos una cucharadita de azúcar.

Tortillas mexicanas


Como muchos de ustedes saben, las tortillas mexicanas están hechas a base de harina de maíz. Se usan para hacer los famosos tacos y se rellenan de queso (quesadillas), de queso y chiles (enchiladas), de pollo con mole, de chorizo colorado y queso, de guacamole y tantas combinaciones más. Esta receta que les paso es una versión fácil y rápida y las tortillas quedan deliciosas. Las rapiditas no le llegan ni a los talones, doy fe.
Es para gente como una que no tiene tiempo de conseguir harina de maíz. Alguna vez probé de hacerlas con polenta y la verdad es que quedaron bastante mal. La que sale bien es esta: mezclar una taza de harina de trigo, una taza de maicena, una cucharadita de polvo royal, un chorro de aceite, agua tibia (media taza  aprox) y sal. Mezclamos el harina, la maicena, en royal y agregamos sal. Luego agregamos un chorro de aceite y, de a poco, agua tibia (hasta que tenga consistencia de masa no muy blanda; tiene que poderse estirar fácilmente con palote o con la mano). Amasamos bien y armamos bollitos chiquitos (más o menos les quedarán unos 12). Los dejamos estacionar unos minutos. Luego estiramos los bollos en una tabla enharinada y les damos forma redonda. Deben quedar finitos porque al cocinarse se inflan un poco. En una sartén caliente, sin aceite, cocinamos unos segundos la tortilla y la damos vuelta otros segundos más (30, 45 segundos). Deben quedar flexibles, recuerden que se usan para rellenar y tienen que doblarse fácilmente. Guardarlas en una servilleta para que no se enfríen. Se sirven calientes y cada uno las rellena con lo que tenga a mano o sepa cocinar.

Salsa mexicana, ajjj... híjole!


Esta salsa es muy fácil y rápida de hacer pero hay que tener cuidado. Una noche invité a algunos amigos a que probaran mi versión de la comida mexicana. Me faltaba chile y no tenía tiempo de ir hasta el barrio chino ni a ningún supermercado grande, así que busqué en internet para ver con qué podía reemplazarlo. Por medio del google me enteré que podía usar ají puta parió. Después de la cena, mis amigos se retiraron en condiciones bastante aceptables, pero a la mañana siguiente fui anoticiada de que mi casa estaba entre los top five de los lugares más peligrosos del mundo. Muchos de nosotros, cocineros inexpertos, nos aventuramos en hacer ciertas recetas reemplazando aquello que no conseguimos por cualquier estupidez que internet nos dice que es parecida. Es cierto que si uno no consigue chile y quiere hacer una comida picante puede reemplazarlo por el ají puta parió, es por eso que lo distribuye una verdulería y no Monzer Al Kassar. Pero sepan que “picante en la comida, pólvora servida”. Entonces, si van a usar ají puta parió (o incluso chile), recomiendo: primero, usar una rodajita mínima (sobre todo si es la primera vez que lo van a utilizar); segundo: no usar las semillas; tercero, cortarlo prácticamente sin tocarlo con los dedos; cuarto, si lo tocan luego no se pasen las manos por la cara (ni la de ustedes ni la de nadie); quinto, el mismo efecto (dígase llagas) que deja el ácido en los dedos y en la cara, también lo deja en el estómago.
Dicho todo esto, muy oportuno de comunicar, paso a la receta de la salsa mexicana:
Procesar en la minipimmer o licuadora (o picar bien chiquito): 4 tomates peritas maduros, 1 cebolla, ½ diente de ajo (opcional), 1 ramita de cilantro, 1 pizca de azúcar, sal, 1 cucharada chiquita de comino (también opcional) y una pizca de ají picante.  Dejar estacionar en la heladera un buen rato para que se acoplen los sabores. Se acompaña con nachos o totopos.Si les quedó medio desabrida, pueden subir la carga en una próxima oportunidad. Pero de a poco, por favor. No vaya a ser que manden algún amigo al purgatorio. Y si eso sucede, manténganse siempre alejados de vuestro paraguas de punta de acero.

sábado, 20 de marzo de 2010

Mousse de MOMIA

 

Santa Rita se reporta luego de un largo silencio para presentarles esta exótica mousse de momia. Si el título les resulta excesivo, pueden cambiárselo por cualquier otra gansada. Terriblemente fácil y sabroso. Para cuatro momias fresquitas: 200 gramos de queso crema (o queso blanco), 2 claras batidas a nieve, 3 o 4 cucharadas de azúcar y 1 cucharada de gelatina sin sabor remojada en 2 de agua caliente. Para decorar, cascaritas de limón en almíbar y chocolate blanco. Mmmm... y esencia de mumya. Cuando las clara estén a punto nieve, agregar el azúcar y seguir batiendo hasta punto merengue. Agregamos el queso y la gelatina disuelta. Mezclamos despacio tratando que las claras no se bajen. Llevamos a recipientes individuales y luego a la heladera. Desmoldamos y decoramos con cascaritas de limón en almibar y chocolate blanco.
Para hacer las cascaritas de limón: en una olla chiquita metemos un cuarto de taza de azúcar, un cuarto de taza de agua y unas gotas de limón. Cuando el agua hierva tiramos tiritas de cáscara de limón. Dejamos evaporar el agua hasta que se convierta en almíbar. Y cataplún.
Los dejo en compañía de un microcuento de MOMIAS:

ÖTZI
(autor desconocido. Fuente: El cajón deSastre)

Ötzi es el nombre dado a la momia encontrada en los Alpes y que pertenece a un hombre que vivió hace 5300 años (año arriba o abajo). Os pongo uno de los resultados del examen forense a que está siendo sometido.
"Las muestras de tejido pulmonar señalan que tenia un estado fuertemente antracótico, es decir, tenia los pulmones de un fumador empedernido"
También hay pruebas de que murió por las heridas recibidas en una pelea.

Falafel ligerito



Este falafel es lo que se dice rápido. Necesitamos: una lata de garbanzos bien escurridos, media cebolla cortadita, un diente chiquito de ajo picado, cilantro o perejil, sal, pimienta y semillas de sésamo para rebozar. Metemos todo esto en la minipimmer (menos las semillas de sésamo) hasta que se forme una pasta dura. Armamos bolitas y las rebozamos con semillas de sésamo. Las podemos freír o meter al horno. Se acompañan con las salsas que siguen en los próximos post.

Tahini


El tahini es una de las salsas tradicionales de la cocina árabe y sirve, por ejemplo, para acompañar nuestro falafel. Es muy fácil. Para prepararlo solo necesitamos semillas de sésamo, sal, perejil o cilantro, ajo y agua.
Tostar las semillas en una sartén a fuego mínimo durante 5 a 10 minutos. Cuando estén levemente doradas, apagamos el fuego. No dejar que se quemen, sinó la salsa queda amarga. Procesar las semillas en la minipimmer o licuadora mientras vamos agregando de a poco agua y sal. La salsa debe quedar ligeramente espesa.
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