domingo, 14 de febrero de 2010

Berenjenas con Copyright

 

Siguiendo la receta de una de mis fieles lectoras (que no me cocina pero lee), hice esta pasta de berenjenas polacas: poner una berenjena sobre el tostador de pan muuucho tiempo. Si tienen ganas de ensuciar, directamente sobre la hornalla. A medida que la cáscara se va quemando, la vamos dando vuelta. Cuando la berenjena esté chatita y apenada, la tendremos lista para achurar. Abrimos a la mitad con una buena cuchilla y dejamos escurrir el agua. Luego le quitamos la pulpa de adentro, la picamos, agregamos una cebolla cortadita, añadimos sal, una cucharada de mayonesa y listo! Y la berenjena se vuelve feliz, nacional y popular.
Fin de la receta y principio de lectura del maravilloso cuento del escritor polaco Slawomir Mrozek:
El socio (de Juego de Azar)
Decidí vender mi alma al diablo. El alma es lo más valioso que tiene el hombre, de modo que esperaba hacer un negocio colosal.
El diablo que se presentó a la cita me decepcionó. Las pezuñas de plástico, la cola arrancada y atada con una cuerda, el pellejo descolorido y como roído por las polillas, los cuernos pequeñitos, poco desarrollados. ¿Cuánto podía dar un desgraciado así por mi inapreciable alma?
–¿Seguro que es usted el diablo? –pregunté.
–Sí, ¿por qué lo duda?
–Me esperaba al Príncipe de las Tinieblas y usted es, no sé, algo así como una chapuza.
–A tal alma, tal diablo–contestó–. Vayamos al negocio.

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